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La mujer sumisa y su historia.

 

mujer sumisa es esclava

 

Espero sirva esta historia a tu propia historia.

 

 

 

GRACIAS QUERIDA AMIGA, MUJER VALIENTE, POR DEJARME COMPARTIR TU HISTORIA DE VALOR.

Ana era una mujer sumisa.

Ana se calificaba como obediente, dócil, subordinada a su marido, muy manejable.

Ana siempre decía: “estoy como una esclava” Y en realidad era así. Esclava  a voluntad.

Ana es una de las lectoras de la trilogía HISTORIA ENTRE MUJERES, obras de las que soy autora.

La conocí porque un día me escribió para agradecerme el haber encendido la luz de su faro, poder ver la verdad y dar luz a los demás, sobre todo a otras mujeres.

Así conocí su historia de mujer.

Su nombre real no es Ana, pero eso ahora da igual, lo mantendremos así.

Ana vivía sometida a si misma.

Y ese sometimiento se reflejaba en su vida con los demás, sobre todo en la relación con Juan, su pareja de hace mucho, padre de sus dos hijas.

No se llama Juan, pero sí tiene dos hijas.

Ella no sabía que vivía sumisa ni esclava de si, de su forma de entenderse con otros, con el mundo y con ella misma.

No lo sabía porque vivía en la queja constante a la vida que le había tocado vivir, queja que no la dejaba ver nada.

Era la última para todo.

La última en sentarse a comer, y comía lo peor. La última en arreglarse, en salir, en ducharse, en comprarse ropa…

Era la última porque ella misma, sin saberlo, se había impuesto quedar en el último lugar después de atender a todos los demás.

A Ana no le gustaba nada su vida.

Había naturalizado este comportamiento TODA su vida. Desde la infancia  a la adultez. Lo modeló de su madre.

Ella le enseñó con su ejemplo que las mujeres atienden, cuidan, nutren, limpian, cuidan y se mantienen siempre en un segundo plano, en todo.

En sueños también. En proyecciones de éxito también.

La enseñó a mantenerse calladita. A obedecer. A no competir, a resignarse. La enseñó a no luchar. Y ella lo mimetizó todo.

Esta enseñanza cualificó muy bien todas su competencias de creatividad para cuidar, nutrir, acompañar pero la dejó estéril para poner dirección a su vida.

Abandonó sus sueños, eran de segunda. No tenía independencia ni aun generando un sueldo. No tomaba decisiones importantes.

No podía ir sola a ninguna parte, le daba miedo.

Ana cuidó y atendió a su familia resignada a vivir la vida de los demás mientras la suya pasaba lentamente como ante los ojos de un espectador.

Sus hijos crecieron y se envolvió en la lectura, fue ahí cuando me conoció, cuando vivir su historia de mujer empezó a doler lo suficiente, cuando sintió el vacío.

Me encontró porque la vida nos une, maestro y aprendiz, cuando los oídos de ambos están aptos para recibir el mensaje.

Descubrió con asombro cuánto había dejado de vivir para que vivieran todos, metida en su casa.

A las sombras del mundo porque le daba miedo salir y reconocerse como parte integrante del todo que nos conforma.

Ella no se sentía así. No se bastaba con ella misma tanto era su miedo a la vida.

Un día se dijo verdad, empezó por ahí su darse cuenta. Un ejercicio le abrió los ojos.

Y se dijo así misma que no amaba a su marido, que quizá nunca lo amó, que solo estaba con él porque creía que sola no podría tirar de la casa, de los niños.

Había dejado de disfrutar de su sexo, de su cuerpo.

Se había vuelto gruñona, malhumorada, impaciente, en lucha.

Se había acostumbrado a vivir una farsa, un aparentar ante el mundo que todo va bien cuando ya nada se sostiene.

Ya no tenía sueños que cumplir, no sabía qué quería a parte de que sus hijos estuvieran bien.

No tenía nada que la divirtiera ni la hiciera reír. También había perdido las amigas.

Con la marcha de sus hijos el silencio cada vez más pesado le descubrió la angustia en su interior, la que tanto había mantenido engañada con distracciones, deberes, acompañamientos.

 

Y se dijo más verdad, una vez la entendió.

Entendió cómo estaba programada para la renuncia, solo con que su marido la mirara mal o le hiciera un mal gesto.

Entendió cómo estaba condicionada a no combatir porque nunca se defendió cuando hizo cosas que no quería hacer.

Entendió cómo la habían programado, sobre todo la sociedad para no ambicionar, como asociaba desear tener con el egoísmo y lo mal que la hacía sentir.

Descubrió que había vivido a espaldas de si misma. Olvidando a todos sus yoes de todas las edades dentro de su cuerpo y a todos los sueños que alguna vez tuvo.

Ana ya se dio cuenta de lo que se había hecho así misma. El dolor le hizo buscarme e Historia entre Mujeres le otorgó el conocimiento para hacer algo con lo que ahora sabía y sentía.

Hoy Ana empieza a abrirse a la verdad porque la busca.

Empieza su camino a ella misma, a reconocer con valor, porque le cuesta mucho, saber qué quiere para sí, qué es lo que en verdad necesita para sentirse bien con ella.

Hoy ha empezado a escucharse hablar. Hoy escucha sus quejas y comprende qué parte de sí clama amor, atención, consuelo.

Ayer me dijo en un mensaje que ya dejó de negociar el precio que requiere una vida auténtica. La suya. Su vida.

Que no había vuelta atrás. Iba en su encuentro, a conocer el auténtico aprendizaje que la lleva a vivir una vida mejor.

La llega cuando empiezas a conocerte a ti misma y a entender cómo funciona este juego de vivir.

Cuando comprendes sus reglas.

Ana cumplió 56 este año. Gracias Ana por hacerte dado cuenta hoy, se dijo, y se pidió perdón por todo el tiempo en que se mantuvo ausente de si misma.

Ana empieza de cero.. ¿Y tú…  cómo quieres continuar tu historia?

 


 

Todos somos nuestra historia personal. La que nos contamos y creemos.

Yo también hace ya mucho, me contaba historias de derrota que nacen de la sumisión por creer que no vales, que no eres suficiente, que no le gustas al mundo y qué quién eres tú para pensar que algo bueno te va a pasar a ti.

Cuando te agarras a otros porque crees que te sujetan más.

Y como Ana, un día dije NO.

Gracias Ana por compartirme tu historia personal y por autorizarme a publicarla.

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Hoy hablamos de sumisión mujer. Hoy te traigo unas claves para dejar de ser una mujer sumisa.

 

LA MUJER SUMISA

 

La mujer sumisa, llévalo al hombre también, pues vale igual, es aquella que se deja dominar, tanto por las circunstancias, como por otras personas, aceptando, SIN CUESTIONAR, su autoridad y su voluntad.

Yo, las llamo “la esclava voluntaria”. Yo hace unos años era así, como Ana, la mujer de la historia que te conté.

 

mujer en duda

 

Y…

¿Por qué es sumisa la mujer?

La mayor influencia a su sometimiento voluntario viene heredada de la cultura social, sobre todo por el rol que se le asignó a las mujeres vivir.

Ese rol condicionó su forma de creer, de pensar, de sentir, de imaginar, de desear y de manifestarse con el mundo con sus comportamientos.

Por lo que las mujeres sumisas no son, se van haciendo según nacen, en función del lugar que ocupan al nacer y de la época y el lugar en donde les tocó vivir.

Se condicionan al nacer en función del lugar que ocupan.

Si naces en el lugar 1,3, 5, 7… tienes tendencia al control y la dominancia, porque tu energía primaria es masculina e indica que tu forma de comprender el mundo y a ti misma, estará condicionado dominantemente por las competencias del hemisferio izquierdo, sin balancear la información por el hemisferio derecho.

Serás racional, lógica, enfocada al mundo de fuera, a los logros y metas. Escéptica. Muy controladora. A veces agresiva.

Todo lo relacionado con el mundo emocional lo evitarás porque te hace daño entrar ahí Y ES AHÍ DONDE HAN DE ENTRAR A SANAR para procesar con sus dos hemisferios y comprender desde el equilibrio.

Ejercen el dominio con el control, la amenaza, la fuerza.

Todo esto te lo explico extensamente en el primer tomo de HISTORIA ENTRE MUJERES, en el capítulo HAZTE CARGO DE LA ENERGÍA QUE PORTAS, página 151, ve ahí si tienes el libro y reléelo.

A estas mujeres las llamo MUJER DE SABIDURÍA, MUJER DE PODER, MUJER ROJA.

Estas mujeres forman parte de LA OPOSICIÓN  a lo que la cultura asignó a la mujer por ser mujer, que muchas veces les hace vivir el rechazo social, e incluso el de ellas mismas a si, por no comprender la energía que portan.

Se ven diferentes e incluso llegan a tacharse de malas madres porque no les sale de forma natural y sostenida, lo que les han hecho creer que es ser mujer y madre.

Si naces en el lugar 2, 4. 6, 8… dentro del orden de tus hermanos cumples el perfil para lo que la cultura te asignó por ser mujer a la perfección porque percibes la vida por lo que sientes, no por lo que piensas es lógico o no.

Estas mujeres son MUJERES DE FUERZA, MUJERES DE AMOR, MUJER ROSA.

Sienten la vida no la piensan. Todas su toma de decisiones y su acción está condicionada por lo que en el momento sienten, aunque no tenga sentido para determinada situación lo que están consintiendo.

Me explico.

Pueden aguantar una injusticia brutal por parte de otros solo porque la otra persona le da pena y cree que la cambiará, que su amor y sus cuidados la cambiarán, llegando a la extrema misericordia sin sentido alguno.

Como pueden ser extremadamente severas, incluso agresivas si han sentido mal aun siendo injustas y desproporcionadas con la magnitud de lo sucedido.

Esto se debe a que comprenden desde el hemisferio derecho dominantemente, el de las emociones, no dejando paso al análisis ni la lógica, ni el sentido común.

Identificarse con el corazón crea una disfunción en su cerebro que las lleva de la mano al sometimiento.. ¿Por qué?

Porque el complejo reptil, que es el encargado de huir o atacar se viene abajo a la hora de actuar y, como se viene abajo, resulta en un ser gobernado por las emociones aceptando el control de la autoridad sin cuestionamiento.

Necesitan sentirse protegidas, emocional o materialmente, porque son tendentes a la inacción, creen que solas no pueden, no valen.

Si a mayores de nacer con esta energía femenina dominante, con la que nací yo, impera en el mundo un sistema cultural patriarcal que  beneficia las competencias de la energía masculina, te vuelves un ser servil y dominado porque no entiendes tu lugar en el mundo, no sabes cómo lo vas a ocupar y buscas la protección en un otro.

Y te vuelves esclava del otro, del sistema y de tu propia cárcel mental de pensamientos.

Ahora que ya entiendes por qué eres así, tan sumisa… te doy las claves para poner dirección en tu vida.

 

CLAVES PARA SALIR DE LA SUMISIÓN.

CLAVES PARA DEJAR DE SER UNA MUJER SUMISA.

 

Tu deber para contigo es CONECTARTE CON LA PARTE MASCULINA QUE TE HABITA, la que elige lo que quiere, se determina y actúa para conseguirlo.

 

LO PRIMERO ES SABER QUÉ QUIERES Y NECESITAS. Lee este artículo en mi blog que te dará claridad y enfoque. IR AL BLOG.

 

PASAR EL DUELO, porque deberás dejar marchar las partes de ti, tus creencias, que toleran el mal en tu experiencia, en el primer tomo te enseño un proceso fácil y rápido para identifcar creencias limitantes) y será incómodo.

 

DETERMINARTE. Una vez que sabes lo que quieres tienes que decidir que vas a hacer lo que sea necesario para conseguirlo, unas veces será incorporando formas de pensamiento, cosas, actitudes, personas… pero la mayoría será aprendiendo a decir NO a todo aquello que te hace ser quien no eres.

 

ACTUAR. Cuando te conectas con la verdad que rige tu vida tienes que actuar. La acción es tu prueba de fe, lo que te catapulta al éxito en eso que anhelas que crees te dará dicha. Y necesitarás aprender a hacer un plan y a continuarlo pase lo que pase hasta que seas, hagas, tengas.

 

TU META ES PONER DIRECCIÓN Y CONTROL SOBRE TU VIDA, lo que yo llamo CREAR TU REALIDAD.

 

Sé que todo esto suena muy fácil decirlo así, desde un blog, pero yo sé que no. Yo lo viví, también fui esclava.

 

Hay que superar muchos obstáculos en el camino y es, en esa superación, en ese irte fortaleciendo que crece el amor hacia ti

 

El que lo cambia todo.

 

Si estás perdida con tantos conceptos, te recomiendo de corazón HISTORIA ENTRE MUJERES, escribí esos libros porque yo recorrí el camino antes, me sé el atajo, el que le enseñé a Ana, el que puedo enseñarte a ti.

libros de trilogía historia entre Mujeres

QUIERO MI TRILOGÍA AHORA. SI LA QUIERES YA, PINCHA AQUÍ, LA ENVIAMOS A CUALQUIER PARTE DEL MUNDO.

PD1: Espero esta historia y esta información hayan dado claridad en tu propia historia.

PD2: La vida es un camino que recorremos solas con nosotras mismas, por lo que tú debes ser tu mejor compañía, tu aliada, tu amiga y tu más ferviente admiradora.ES HORA QUE SEAS LA MUJER QUE ESTÁS DESTINADA A SER, partas de donde partas.

María, escritora trilogía HISTORIA ENTRE MUJERES

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También puedes escribirme a mariaronceroazabal@gmail.com y te responderé en 24-48 horas.

Espero tengas un feliz día MI MUJER VALIENTE.

María.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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