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Todos nos contamos una historia justificando el “por qué haces lo que haces” y al final, esa historia termina convirtiéndose en nuestra vida.

Detrás de todo eso que nos decimos y nos empeñamos en que crean otros, hay muchos sentimientos escondidos que son nuestra motivación para pasar a la acción o a la inacción, que también es otra forma de hacer.

Puede que las justificaciones sean reales, o puede que sean excusas que esconden miedos pero lo que une a las dos, es que ambas, nos incitan para hacer lo que hacemos.

Amiga, querida amiga, detrás del “por qué haces lo que haces” se esconde una emoción que habla de lo que crees de ti. De quién crees que eres y de lo que eres o no, capaz de conseguir.

Razones que traen movimientos.

Entonces..

¿Qué razones te mueven a actuar hoy?

Sí. Hoy. No hace una año, ni dos, ni cinco.

¿Qué emoción te mueve hoy para que toleres en tu vida lo que haces y lo que te hacen?

Todos tenemos una FUERZA en nuestro interior que debemos empezar a reconocer como LO MÁS IMPORTANTE DEL MUNDO.

EL IMPULSO INTERNO.

Sí, tu impulso interno es el que te motiva para hacer hoy lo que haces.

Y..

¿Qué es eso del impulso interno que hace que hagas lo que haces?

El impulso en tu interior es la fuerza que crea tu vida: TUS EMOCIONES.

Las emociones, tus emociones, son las únicas que tienen el poder para que tú hagas o no.

Y desde esa acción crear hoy todo lo que has creado hasta hoy.

Todos creemos que resolvemos nuestra vida con las acciones que pensamos desde el intelecto, desde la mente racional, pero no es cierto.

Detrás de la mayoría de todas las decisiones que tomamos siempre hay una emoción que te incita de elegir, dentro de las posibilidades que te das, una en concreto.

Y después, actuar en congruencia con esa emoción.

El problema es que pensamos lo mismo repetidamente.

Y eso lleva a que sintamos lo mismo, a que tengamos la misma motivación y..

¿Qué terminamos consiguiendo? LO MISMO DE SIEMPRE.

Existe una creencia errónea en la sociedad a pensar que somos nuestra biografía y que no podemos salirnos de esa línea de vida.

Que.. ¿ Qué significa eso?

Que creemos que somos nuestro pasado y desde esa idea de quienes fuimos y lo que es posible o no para nosotras, nos desempeñamos.

Nos definimos por nuestras experiencias en vez de definirlas a ellas y así, nos personalizamos y creamos asociaciones de gusto o de disgusto.

Las de gusto las tendemos a repetir, las de disgusto las tendemos a evitar.

Pero evitar te quita del aprendizaje que te lleva, de la mano, a subir el siguiente escalón por evitar volver a sentir lo mismo.

Y en entras en un ciclo de pensamiento repetidor…

“Si fracasaste, eres una fracasada y fracasarás”

Da igual si el fracaso es en el amor, con tu cuerpo o con tu dinero.

No te desligas del resultado y te defines por él.

Y eso crea un sentimiento muy fuerte. Una emoción que se desata.

Entonces, llega un momento en tu vida, en que tu experiencia te pide, seguro a través del dolor, que te decidas de nuevo y sale esa emoción que embarga tu mente y dirige y controla tu decisión.

Y se vuelve a lo mismo de siempre, porque esa emoción te da una motivación, o para intentar algo nuevo, o para huir de esa situación.

Siempre es una emoción la que te motiva a decidirte si hacer o no hacer, basada en la creencia que aceptaste de ti, de fracaso, si es que te rindes.

Entonces, en un ataque de sinceridad, te preguntas por qué has fracasado al intentar algo, porque TODOS hemos fracasado al intentar ser, hacer o tener algo que nos hemos propuesto y..

Llegan las justificaciones. Las razones. Los motivos.

Y la mayoría habla de cosas de fuera de ti.

Que si no tenía tiempo, o dinero, o apoyo, o preparación, o conocimiento, o…

Pon tú tu favorita.

Excusas con las que se personifican y ESE EL ERROR, llevarlas a tu identidad, como te dije antes.

Y puede que sí sean ciertas todas las justificaciones para no lograr los niveles que quieres para ti con tu cuerpo, con tu dinero o con tus relaciones, pero aun así, eso no es determinante para que sea así.

Lo que realmente es importante AQUÍ, no es el recurso que te falta por el que crees no poder ser, hacer o tener, sino EL INGENIO que no activas para conseguirlo.

Todos empezamos desde un punto en la vida hacia lo que queremos conseguir.

Y cada uno tiene un punto diferente, con distintos retos.

Mira desde donde partes tú hoy, ese es tu punto.

Yo empecé a reconocerme a mi misma y a hacerme cargo de mi propia vida a un nivel superior sola, con 3 niños que cuidar y criar, sin recursos y con una idea muy limitada y carente de mi.

Y esa fue mi prueba, por eso estaba en esa situación porque tenía que pasarla y subir de nivel para experimentar una vida mejor.

Y se requiere de ingenio. Ingenio para hacer que las cosas pasen aunque tengas las peores circunstancias.

Si no sabes te lo inventas y para llegar a eso se necesita de determinación.

La que te trae el dolor cuando ya has sufrido lo suficiente y te prometes a ti misma, que tú y los tuyos, JAMÁS, volveréis a pasar eso.

Con la mano en alto como Vivien Leight en “Lo que el viento se llevó”.. Juro jamás volver a pasar hambre.

Es por ello que las decisiones que cambian tu vida parten de grandes emociones que han traído a tu vida un punto de inflexión, un choque consciente de lo que realmente Es en tu vida, LA VERDAD, al auto- engaño con el que te habías anestesiado creyendo, a posta, que era.

Asi que SIEMPRE es la emoción la que nos hace decidirnos y hacer cosas, entonces…

¿No sería maravilloso poder crear a conciencia estados dentro de ti que te ayuden a decidirte y hacer lo que sabes has de hacer para estar mejor?

Si controlamos nuestro campo emocional podemos hacer cualquier cosa, siempre que lo creas posible.

Entonces sabiendo todo esto, que decidimos por un estado emocional, debemos ya de dejar de mentirnos cuando nos responsamos a por qué hemos fracasado.

Ya sabremos que no hemos puesto a trabajar el ingenio para solventar cada una de las creencias limitantes que nos dan las razones para creer que nosotras no, que no vamos a conseguirlo.

Porque si no cuestionas los pensamientos limitantes que te dices, te lo crees, te identificas y ahí… ya has muerto en vida porque NO te creerás capaz de conseguirlo y volverás a la espiral de “la mejor excusa que me justifique”.

Entonces si las DECISIONES dan forma a tu destino y han creado la vida que vives hoy, para crear una experiencia diferente donde te sientas realizada y puedas vivir en plena satisfacción…

¿Dónde debes poner tu ATENCIÓN para crear lo que deseas?

Debes decidir dónde te vas a concentrar.

Porque en el mismo segundo en que decidas prestar tu atención a algo que tiene un significado para ti, se va a activar una emoción que controlará tu motivación para hacer o no hacer lo que te has propuesto.

Partiendo de esta base… ¿Qué decidirás pensar?

¿A qué pensamiento le vas a prestar tu atención?

¿A la fe y la esperanza.. o a la derrota y el no puedo? Porque los dos sentidos son igual de poderosos.

Amiga piensa hoy donde estás. ¿No estás viviendo acaso las consecuencias de las decisiones que tomaste?

Si hubieses tomado una sola decisión diferente tu vida no sería la misma.

Tu historia personal es la historia de tus decisiones basadas en lo que sientes que crees de ti.

Yo puedo ayudarte a cambiar todo eso, para que puedas decidir desde la mujer que quieres ser y crear la vida que quieres, para ti y para los tuyos.

La tienes en un libro entero, si te interesa, te lo muestro… AQUÍ

Ya va siendo hora de que empecemos a contarnos una nueva Historia entre Mujeres, de fe, esperanza, satisfacción y logros pero se empieza, transformando tu Historia Personal.

Recuerda, el libro. Arriba.

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